Carlos Silveira en el Centro Dramático Nacional en "Trilogía de la ceguera"

Dirigidas por Raúl Fuertes, Vanessa Martínez y Antonio C. Guijosa, el Centro Dramático Nacional pone en escena tres obras que sumergen al público en el espectáculo y le plantean preguntas radicales sobre la condición humana y su sentido. El suspense es el elemento que domina las tres obras de Maurice Maeterlinck fusionadas en este montaje bajo el título TRILOGÍA DE LA CEGUERA. La intrusa, El Interior y Los ciegos también tienen en común el contenido y las temáticas que abordan. Temas como la soledad, la negación de la muerte o la pérdida de identidad están presentes en todo momento a lo largo de las mismas. Un discurso teatral que anticipa la esencia del gran cine de suspense y del terror contemporáneo.

 

Maeterlinck es un autor clave en el desarrollo de la literatura dramática europea contemporánea. No sólo es de vital importancia para nutrir el imaginario de nombres tan decisivos de la escena como Stanislavski o Meyerhold, sino que además su valía literaria lo hace ganador del Premio Nobel de Literatura en 1911.

 

El uso de la poesía y el símbolo como elementos, no sólo literarios, sino articuladores del discurso teatral, encuentran su profunda raíz en este belga nacido en Gante, que se comunica con nosotros desde el silencio y la soledad de una pequeña ciudad anclada en el tiempo, para hablarnos sobre la angustia del hombre contemporáneo: el miedo a lo desconocido, la negación de la muerte y los peligros de silenciar aquello que nos conecta con el misterio y el abismo y que es, paradójicamente, lo que realmente nos hace humanos.

 

En estas tres obras que proponemos (La intrusa, Interior y Los ciegos), hay un elemento dramatúrgico fundamental que las dota de un poder hipnótico para el espectador, llevándole a estar involucrado de principio a fin con lo que sucede, y que está íntimamente conectado con emociones profundas. Es el suspense. Y si a ese recurso dramatúrgico, del que se hiciera maestro Hitchcock, le sumamos que el contenido y las temáticas de estas tres piezas atraviesan los miedos y terrores básicos del hombre contemporáneo (la muerte, la soledad, la pérdida de la identidad y el sentido vital, lo sobrenatural, lo insondable e inenarrable, lo desconocido, la locura y la otredad), lo que Maeterlinck consigue son tres bombas de relojería.

 

No es de extrañar, entonces, que el suspense sea uno de los géneros favoritos del gran público, sobre todo a través del cine, medio que ha cultivado y favorecido este género, consciente de su gran capacidad de sugestionar y emocionar al público. Y aquí proponemos un espectáculo con tres textos que no sólo poseen esa capacidad de sumergir al público en el espectáculo, sino que plantean preguntas radicales sobre la condición humana y su sentido.

 

Maeterlinck anticipa la esencia del gran cine de suspense y terror contemporáneo, y nos ofrece un teatro de evocación y resonancias, sugerencias y sensaciones, que apela y dialoga directamente con las pulsiones irracionales e inconscientes del espectador. Un viaje emocional a través de los miedos más humanos.

 

                                                                                                                                                                                                         Vanessa Martínez, Antonio C. Guijosa y Raúl Fuertes